El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió escalar su guerra comercial con un conjunto de aranceles que afectaron a sus principales socios comerciales. En su anuncio de este miércoles, estableció un mínimo del 10% para todos los exportadores hacia EE.UU., con tasas aún más severas para los países con mayores déficits comerciales con la potencia norteamericana. China enfrentará un 34%, la Unión Europea un 20% y Vietnam un contundente 46%.
Durante su intervención en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca, Trump justificó la medida argumentando que por años los trabajadores estadounidenses fueron perjudicados mientras otras naciones se enriquecían a su costa. «Ahora es nuestro turno de prosperar», afirmó el presidente del país norteamericano.
Donald Trump inicia la guerra comercial: su estrategia arancelaria
Los llamados aranceles «recíprocos» aplicados a los países con mayores barreras al comercio estadounidense se calcularon con base en datos gubernamentales. Trump propuso gravar a estos países con la mitad de la carga que ellos imponen sobre los bienes de EE. UU. Como resultado:
- Japón enfrentará un 24%
- Corea del Sur un 25%
- India un 26%
- Camboya un 49%
- Taiwán un 32%.
El mandatario dejó abierta la posibilidad de reducir los aranceles si los demás países eliminan sus barreras comerciales. «Digo que terminen con sus propios aranceles, eliminen sus barreras y no manipulen sus monedas», enfatizó.
Donald Trump reveló la lista de países que imponen aranceles a Estados Unidos.
Estados Unidos se arriesga a una crisis global
El presidente invocó una emergencia nacional debido al déficit comercial, que en 2024 superó los 918.000 millones de dólares en bienes y servicios. Esto le permitió utilizar la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional y aplicar el mayor paquete arancelario en décadas.
El objetivo de la medida es doble: fortalecer la industria manufacturera estadounidense y aumentar los ingresos fiscales mediante la imposición de estos gravámenes. Sin embargo, esta decisión representa una apuesta arriesgada que podría derivar en una guerra comercial internacional, con represalias por parte de otros países, disrupción en las cadenas de suministro, un aumento de la inflación y el posible fortalecimiento de nuevas alianzas internacionales que excluyan a EE. UU.
A nivel interno, esto plantea un dilema político para Trump. Mientras que los efectos negativos de la medida podrían sentirse de inmediato, cualquier beneficio en términos de reestructuración económica tomará años en concretarse.
Golpe a los mercados y expectativas en la City porteña
Los anuncios de Trump golpearon con fuerza a los mercados internacionales, y Argentina no fue la excepción. Más allá del feriado del miércoles, los ADRs argentinos en Wall Street cayeron, reflejando el nerviosismo extremo de los inversores ante el impacto inminente de la guerra comercial.
En Wall Street, los futuros del S&P 500 retroceden hasta un 1,6%, los del Nasdaq un 2,5% y los del Dow Jones un 0,5%.
El Russell 2000, por su parte, se desploma un 4,5% y alcanza niveles no vistos desde mayo de 2024.
Con este antecedente, las expectativas en la City de Buenos Aires para el jueves apuntan a una jornada de extrema volatilidad.
Los analistas locales advierten una jornada complicada, con una fuerte presión sobre los bonos soberanos y las acciones argentinas. La incertidumbre en los mercados internacionales podría provocar un nuevo derrumbe, agravando aún más la actual crisis cambiaria en el país.
En este sentido, el riesgo país podría dispararse, llegando a poder dificultar cualquier intento de financiamiento externo, incluso en el marco de un acuerdo con el FMI con tasas de interés «razonables».
Los inversores estarán atentos a la apertura de los mercados en Wall Street y a las respuestas de las principales economías afectadas. Inversores no descartan que haya un «jueves negro» que podría marcar un punto de quiebre para los activos argentinos en un escenario internacional cada vez más volátil y adverso.
En qué invertir en plena volatilidad del mercado global
Si bien cada decisión de inversión depende del perfil y las necesidades del inversor, hoy en día lo que pareciera más recomendable es:
Para quienes buscan exposición al riesgo argentino, el carry trade y la permanencia en pesos, las Lecaps con vencimiento próximo (S16A5, S28A5 y S16Y5) representan una opción viable. Si se prefiere extender la duración, los bonos CER de tramo medio (TZXD5, TZXM6, TX26 y TZXD6) pueden resultar más adecuados. En el contexto actual, la cobertura TAMAR que ofrecen los duales no es óptima, por lo que la mejor alternativa se encuentra en CER y tasa fija.
Para quienes requieren cobertura cambiaria, el BPOD7 (TIR del 11%) con próximo pago el 30/4/2025 y el BPY26 (TIR del 7,10%) destacan como opciones a considerar. En particular, el último Bopreal permite amortizar el 33% a partir del 01/12/2025 y, al poder ser utilizado para el pago de impuestos, «elimina» en cierta medida el riesgo BCRA.
En cuanto a la renta variable, la única alternativa que podría resultar atractiva en este contexto es Berkshire Hathaway (BRK.B), debido a su diversificación y la gestión de Warren Buffett, enfocada en negocios rentables a largo plazo. La compañía ha acumulado el mayor nivel de liquidez en su historia (u$s227.000 millones), lo que refuerza su capacidad de afrontar escenarios de alta volatilidad.

Berkshire Hathaway.
Para el resto de las acciones, se recomienda esperar y evaluar el impacto de las decisiones de la administración Trump en los mercados internacionales.
Para minimizar la volatilidad, el oro continúa siendo un activo clave en las carteras de inversión. En el caso de inversores argentinos, el Cedear del ETF SPDR Gold Shares (GLD) podría ser una alternativa a considerar.
Aquellos inversores que anticipan más retrocesos en el S&P 500 pueden analizar el Cedear ProShares S&P 500 Inverse (símbolo BYMA SH), un instrumento que replica de manera inversa el desempeño del índice.
Finalmente, para quienes tienen la posibilidad de invertir en el exterior, una estrategia diversificada podría incluir dos opciones clave:
- SPDR Bloomberg 1-3 Month T-Bill ETF, que sigue el rendimiento de bonos del Tesoro estadounidense a corto plazo (1 a 3 meses) con una rentabilidad estimada del 4,92%.
- Invesco S&P 500 Low Volatility ETF (SPLV), que selecciona las 100 acciones con menor volatilidad dentro del S&P 500, priorizando sectores como consumo básico, salud y utilities, que suelen desempeñarse bien en entornos de incertidumbre.»*